1Ein Gebet von Mose, dem Mann Gottes. Herr, seit Generationen bist du unser Schutz! (5Mo 33,27; Hes 11,16; Offb 21,3)2Noch bevor die Berge erschaffen wurden, bevor du die Erde und das Weltall schufst, warst du Gott, du bist ohne Anfang und ohne Ende. (1Mo 1,1; Ps 102,25; Spr 8,22)3Du machst die Menschen wieder zu Staub, indem du sprichst: »Werdet zu Staub!« (Hi 34,14)4Denn für dich sind tausend Jahre wie der gestern vergangene Tag, wie wenige Stunden nur! (Ps 39,6; 2Petr 3,8)5Du wischst die Menschen fort wie ein Traum, der am Morgen verschwindet, wie Gras, das in der Frühe wächst. (Hi 14,2; Hi 20,8; Jes 40,6; Mt 6,30)6Am Morgen grünt und blüht es, aber am Abend ist es welk und trocken. (Ps 92,8)7So vergehen wir durch deinen Zorn, und durch deine Wut werden wir überwältigt.8Denn du siehst unsere Sünden, auch unsere geheimsten Vergehen deckst du auf.9Unter deinem Zorn verrinnt unser Leben, schnell wie ein Seufzer vergeht es. (Ps 78,33)10Unser Leben dauert siebzig Jahre, vielleicht sogar achtzig Jahre. Doch selbst noch die besten Jahre sind voller Kummer und Schmerz, wie schnell ziehen die Jahre vorüber und alles ist vorbei. (Ps 78,39; Pred 12,2)11Wer kann deinen gewaltigen Zorn begreifen? Wer fürchtet sich schon vor deiner Wut? (Ps 76,8)12Lehre uns, unsere Zeit zu nutzen, damit wir weise werden. (Ps 39,5)13HERR, wende dich doch wieder uns zu! Warum zögerst du noch? Erbarme dich über die, die dir dienen! (5Mo 32,36)14Überschütte uns schon am Morgen mit deiner Gnade, dann werden wir singen und fröhlich sein bis ans Ende unserer Tage. (Ps 36,9; Ps 103,5; Jer 31,14)15Schenke uns so viel Glück, wie du uns zuvor Elend geschickt hast! Gib uns jetzt genauso viele Jahre der Freude. (Ps 31,11; Ps 86,4)16Zeige uns, wie wunderbar du handelst, und lass unsere Kinder deine Herrlichkeit sehen. (Ps 44,2)17Der HERR, unser Gott, schaue freundlich auf uns und lasse unsere Arbeit gelingen. Ja, lass unsere Arbeit gelingen! (Ps 27,4; Jes 26,12)
Psalm 90
Nueva Versión Internacional
von Biblica1Señor, tú has sido nuestro refugio generación tras generación.2Desde antes que nacieran los montes y que crearas la tierra y el mundo, desde los tiempos antiguos y hasta los tiempos postreros, tú eres Dios.3Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, cuando dices: «¡Vuélvanse al polvo, mortales!»4Mil años, para ti, son como el día de ayer, que ya pasó; son como unas cuantas horas de la noche.5Arrasas a los mortales. Son como un sueño. Nacen por la mañana, como la hierba6que al amanecer brota lozana y por la noche ya está marchita y seca.7Tu ira en verdad nos consume, tu indignación nos aterra.8Ante ti has puesto nuestras iniquidades; a la luz de tu presencia, nuestros pecados secretos.9Por causa de tu ira se nos va la vida entera; se esfuman nuestros años como un suspiro.10Algunos llegamos hasta los setenta años, quizás alcancemos hasta los ochenta, si las fuerzas nos acompañan. Tantos años de vida,[1] sin embargo, sólo traen pesadas cargas y calamidades: pronto pasan, y con ellos pasamos nosotros.11¿Quién puede comprender el furor de tu enojo? ¡Tu ira es tan grande como el temor que se te debe!12Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.13¿Cuándo, Señor, te volverás hacia nosotros? ¡Compadécete ya de tus siervos!14Sácianos de tu amor por la mañana, y toda nuestra vida cantaremos de alegría.15Días y años nos has afligido, nos has hecho sufrir; ¡devuélvenos ahora ese tiempo en alegría!16¡Sean manifiestas tus obras a tus siervos, y tu esplendor a sus descendientes!17Que el favor[2] del Señor nuestro Dios esté sobre nosotros. Confirma en nosotros la obra de nuestras manos; sí, confirma la obra de nuestras manos.
1¡Oh Adonay, Tú has sido nuestra morada De generación en generación!2Antes que los montes fueran engendrados, Y dieras a luz la tierra y el mundo, Desde la eternidad y hasta la eternidad, Tú eres ’El.3Haces que el hombre vuelva al polvo, Y dices: Volveos, hijos de Adam.4Porque mil años delante de tus ojos Son como el día de ayer, que pasó, Y como una de las vigilias de la noche.5Los arrastras como una inundación, Son como un sueño al amanecer, Como la hierba que crece:6A la mañana reverdece y florece, A la tarde se marchita y se seca.7¡Cómo somos consumidos por tu ira Y turbados por tu indignación!8Pusiste nuestras iniquidades ante ti, Nuestras cosas ocultas a la luz de tu rostro,9Ciertamente todos nuestros días declinan a causa de tu ira; Consumimos nuestros años como un suspiro.10Los días de nuestros años son setenta años, Y en los robustos, ochenta años, Pero todo su orgullo no es más que afán y vanidad, Porque pronto pasan… y volamos.11¿Quién conoce el poder de tu ira y de tu indignación conforme al temor que se te debe?12Enséñanos a contar nuestros días de tal modo, Que traigamos al corazón sabiduría.13¡Vuélvete, YHVH! ¿Hasta cuándo? ¡Ten compasión de tus siervos!14¡Sácianos presto de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días!15Alégranos conforme a los días que nos afligiste, Y los años en que hemos visto males.16Manifiesta en tus siervos tu obra, Y sobre sus hijos tu gloria,17Y la hermosura de Adonay nuestro Dios sea sobre nosotros; Y confirma sobre nosotros la obra de nuestras manos; ¡Sí, la obra de nuestras manos confirma!