1Ein Psalm Asafs. Gott, fremde Völker haben dein Land, dein Eigentum, erobert. Sie haben deinen heiligen Tempel entweiht und Jerusalem in Trümmer gelegt. (Ps 74,2; Jer 26,18; Kla 1,10)2Sie haben die Leichname deiner Diener den Vögeln des Himmels zum Fraß vorgeworfen und das Fleisch deiner treuen Diener den wilden Tieren überlassen. (5Mo 28,26; Jer 7,33; Jer 16,4)3Ihr Blut wurde wie Wasser vergossen rings um Jerusalem, und keiner ist mehr übrig, der die Toten begraben könnte. (Jer 14,16)4Unsere Nachbarvölker verhöhnen uns, wir sind zum Hohn und Gespött geworden der Menschen, die uns umgeben. (Ps 44,14)5HERR, wie lange willst du noch zornig auf uns sein? Wie lange noch wird deine Eifersucht wie Feuer wüten? (Ps 74,1; Zef 3,8)6Lass doch deinen Zorn an den Völkern aus, die sich weigern, dich anzuerkennen, und an den Königreichen, die deinen Namen nicht anrufen. (Jer 10,25; 2Thess 1,8)7Denn sie haben dein Volk Israel[1] vernichtet und das Land verwüstet. (Ps 53,5)8Rechne uns die Schuld unserer Väter nicht an, sondern erbarme dich bald wieder über uns, denn wir sind sehr schwach. (Ps 106,6; Ps 142,7; Jes 26,5; Jes 64,9)9Hilf uns, Gott, unser Retter. Hilf uns um der Ehre deines Namens willen! Rette uns und vergib uns unsre Sünden um deines Namens willen! (2Chr 14,10; Jer 14,7)10Warum sollen die anderen Völker uns verspotten und fragen dürfen: »Wo ist denn nun ihr Gott?« Zeige ihnen, vor unseren Augen, dass du das vergossene Blut deines Volkes rächst. (Ps 115,2)11Höre das Stöhnen der Gefangenen. Zeige deine große Macht und rette die, die man töten will.12Herr, nimm siebenfach Rache an unseren Nachbarvölkern, weil sie dich verachtet und verspottet haben. (1Mo 4,15; Ps 74,10)13Wir aber, dein Volk und die Schafe deiner Weide, werden dir für immer und ewig danken und deine Größe loben von Generation zu Generation. (Ps 74,1; Ps 95,7; Ps 100,3; Jes 43,21)
Psalm 79
Nueva Versión Internacional
von Biblica1Oh Dios, los pueblos paganos han invadido tu herencia; han profanado tu santo templo, han dejado en ruinas a Jerusalén.2Han entregado los cadáveres de tus siervos como alimento de las aves del cielo; han destinado los cuerpos de tus fieles para comida de los animales salvajes.3Por toda Jerusalén han derramado su sangre, como si derramaran agua, y no hay quien entierre a los muertos.4Nuestros vecinos hacen mofa de nosotros; somos blanco de las burlas de quienes nos rodean.5¿Hasta cuándo, Señor? ¿Vas a estar enojado para siempre? ¿Arderá tu celo como el fuego?6¡Enójate con las naciones que no te reconocen, con los reinos que no invocan tu nombre!7Porque a Jacob se lo han devorado, y al país lo han dejado en ruinas.8No nos tomes en cuenta los pecados de ayer; ¡venga pronto tu misericordia a nuestro encuentro, porque estamos totalmente abatidos!9Oh Dios y salvador nuestro, por la gloria de tu nombre, ayúdanos; por tu nombre, líbranos y perdona nuestros pecados.10¿Por qué van a decir las naciones: «¿Dónde está su Dios?» Permítenos ver, y muéstrales a los pueblos paganos cómo tomas venganza de la sangre de tus siervos.11Que lleguen a tu presencia los gemidos de los cautivos, y por la fuerza de tu brazo salva a los condenados a muerte.12Señor, haz que sientan nuestros vecinos, siete veces y en carne propia, el oprobio que han lanzado contra ti.13Y nosotros, tu pueblo y ovejas de tu prado, te alabaremos por siempre; de generación en generación cantaremos tus alabanzas.
1¡Oh ’Elohim, los gentiles han invadido tu heredad, Han profanado tu Santuario y reducido Jerusalem a escombros!2Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves del cielo; La carne de tus santos a las bestias de la tierra.3Han derramado su sangre como agua en torno a Jerusalem, Y no hay quien los sepulte.4Hemos venido a ser oprobio de nuestros vecinos, Escarnio y burla de quienes nos rodean.5¿Hasta cuándo, oh YHVH? ¿Estarás airado para siempre? ¿Arderá tu celo como fuego?6Derrama tu ira sobre las naciones que no te conocen, Y sobre los reinos que no invocan tu Nombre.7Porque han consumido a Jacob, y han desolado su morada.8No tengas en memoria contra nosotros las iniquidades de nuestros antepasados, ¡Apresúrate!, y vengan a nuestro encuentro tus misericordias; Porque estamos abatidos en extremo.9¡Oh Dios de nuestra salvación, Ayúdanos, por la gloria de tu Nombre! ¡Haznos libres y expía nuestros pecados, por amor de tu Nombre!10¿Por qué han de decir los gentiles: Dónde está su Dios? ¡Sea conocida entre las naciones, a nuestra vista, la venganza de la sangre derramada de tus siervos!11¡Llegue ante ti el gemido del cautivo! Conforme a la grandeza de tu brazo, preserva a los sentenciados a muerte,12Y devuelve a nuestros vecinos en su mismo seno, siete veces la afrenta con que te han afrentado, ¡oh Adonay!13Así nosotros, pueblo tuyo y ovejas de tu prado, Te alabaremos para siempre, De generación en generación contaremos de tu alabanza.