Psalm 49

Neues Leben. Die Bibel

von SCM Verlag
1 Für den Chorleiter: Ein Psalm der Nachkommen Korachs.2 Hört zu, ihr Völker! Horcht auf, ihr Menschen! (Ps 33,8; Ps 78,1)3 Vornehme oder einfache Menschen, Reiche oder Arme, hört alle zu!4 Denn meine Worte sind weise und meine Gedanken sind verständlich. (Ps 37,30; Ps 119,130)5 Aufmerksam lausche ich vielen Sprüchen und löse Rätsel bei Harfenklang. (4Mo 12,8; 2Kön 3,15; Ps 78,2)6 Warum sollte ich mich fürchten, wenn schlimme Zeiten kommen und Feinde mich umzingeln? (Ps 23,4; Ps 27,1)7 Sie vertrauen auf ihren großen Besitz und geben mit ihrem Reichtum an. (Ps 52,9; Mk 10,24)8 Doch vom Tod können sie sich nicht freikaufen[1], sie können Gott kein Lösegeld zahlen. (Hi 36,18)9 Der Kaufpreis für ein Leben ist zu hoch, niemand kann so viel zahlen, (Mt 16,26)10 um ewig leben zu können. (Ps 22,30; Ps 89,49)11 Weise Menschen müssen ebenso sterben wie unvernünftige Narren; alle müssen ihren Besitz für andere zurücklassen. (Ps 39,7; Lk 12,20)12 Das Grab ist ihre ewige Heimat, darin liegen sie für immer, auch wenn auf Erden viel Land nach ihnen benannt wurde. (5Mo 3,14; Ps 10,6)13 Denn der Mensch bleibt trotz seines Reichtums nicht am Leben, sondern muss sterben wie die Tiere.14 Das ist das Schicksal derer, die auf sich selbst vertrauen und sich in ihrem überheblichen Gerede gefallen. (Jer 17,11)15 Wie Schafe werden sie in das Totenreich[2] geführt, wo der Tod sie hüten wird. Aber schon bald werden gottesfürchtige Menschen über sie herrschen, und ihre Körper werden im Grab verwesen, denn dort ist ihre Wohnung. (Ps 9,18; Dan 7,18; Mal 3,21; 1Kor 6,2; Offb 2,26)16 Mein Leben aber wird Gott freikaufen. Er wird mich der Macht des Todes entreißen. (Ps 16,10)17 Deshalb fürchte dich nicht, wenn jemand reicher wird und sein Haus immer prachtvoller. (Ps 37,7)18 Denn wenn er stirbt, nimmt er nichts davon mit, sein Reichtum folgt ihm nicht ins Grab. (Ps 17,15; 1Tim 6,7)19 Wenn er sich auch in diesem Leben für glücklich hält und die Welt ihn bewundert, (Ps 10,3; Lk 12,19)20 muss er doch wie alle andern sterben, die das Licht des Tages nicht mehr sehen. (Hi 33,29)21 Der Mensch, stolz auf seinen großen Reichtum, erkennt nicht, dass er sterben muss wie die Tiere. (Ps 49,13)

Psalm 49

Nueva Versión Internacional

von Biblica
1 Oigan esto, pueblos todos; escuchen, habitantes todos del mundo,2 tanto débiles como poderosos, lo mismo los ricos que los pobres.3 Mi boca hablará con sabiduría; mi corazón se expresará con inteligencia.4 Inclinaré mi oído a los proverbios; propondré mi enigma al son del arpa.5 ¿Por qué he de temer en tiempos de desgracia, cuando me rodeen inicuos detractores?6 ¿Temeré a los que confían en sus riquezas y se jactan de sus muchas posesiones?7 Nadie puede salvar a nadie, ni pagarle a Dios rescate por la vida.8 Tal rescate es muy costoso; ningún pago es suficiente.9 Nadie vive para siempre sin llegar a ver la fosa.10 Nadie puede negar que todos mueren, que sabios e insensatos perecen por igual, y que sus riquezas se quedan para otros.11 Aunque tuvieron tierras a su nombre, sus tumbas serán[1] su hogar eterno, su morada por todas las generaciones.12 A pesar de sus riquezas, no perduran los mortales; al igual que las bestias, perecen.13 Tal es el destino de los que confían en sí mismos; el final de[2] los que se envanecen. Selah14 Como ovejas, están destinados al sepulcro; hacia allá los conduce la muerte. Sus cuerpos se pudrirán en el sepulcro, lejos de sus mansiones suntuosas. Por la mañana los gobernarán los justos.15 Pero Dios me rescatará de las garras del sepulcro y con él me llevará. Selah16 No te asombre ver que alguien se enriquezca y aumente el esplendor de su casa,17 porque al morir no se llevará nada, ni con él descenderá su esplendor.18 Aunque en vida se considere dichoso, y la gente lo elogie por sus logros,19 irá a reunirse con sus ancestros, sin que vuelva jamás a ver la luz.20 A pesar de sus riquezas, no perduran[3] los mortales; al igual que las bestias, perecen.

Psalm 49

La Biblia Textual

von Sociedad Bíblica Iberoamericana
1 Oíd esto, pueblos todos, Escuchad, habitantes del mundo,2 Los de humilde condición, y los encumbrados, Ricos y pobres juntamente:3 Mi boca hablará sabiduría, Y la meditación de mi corazón, inteligencia.4 Inclinaré al proverbio mi oído, Propondré con el arpa mi enigma:5 ¿Por qué he de temer los días aciagos, Cuando me rodee la perversidad de mis opresores,6 Que confían en las riquezas, Y se glorían en sus fortunas inmensas?7 Ninguno de ellos podrá en modo alguno redimir al hermano, Ni pagar a ’Elohim su rescate8 (porque la redención de su alma es de tan alto precio, que no se logrará jamás),9 Para que viva eternamente, Y jamás vea corrupción.10 Porque verá que hasta los sabios mueren, Lo mismo que perecen el ignorante y el necio, Y dejan a otros sus riquezas.11 Su íntima aspiración es que sus casas serán eternas; Sus moradas, de generación en generación, Y a sus tierras han puesto sus nombres.12 Pero el hombre no permanecerá en honra; Es semejante a las bestias que perecen.13 Este camino suyo es necedad, Con todo, sus seguidores se complacen en sus dichos. Selah14 Se han destinado a sí mismos como un rebaño para el Seol, La Muerte los pastorea, Bajan directamente a la tumba, Su figura se desvanece, Y el Seol es su morada.15 Pero ’Elohim redimirá mi alma del poder del Seol, Porque me llevará consigo. Selah16 No te perturbes cuando alguno se enriquece, Cuando aumenta la gloria de su casa,17 Porque nada llevará en su muerte, ni descenderá tras él su gloria.18 Aunque su propia alma lo bendiga mientras vive, Y sea alabado porque prospera,19 Se irá a la generación de sus mayores, Y no verá más la luz.20 El hombre que vive con honores, y no entiende esto, Es semejante a las bestias que perecen.