Psalm 44

Neues Leben. Die Bibel

von SCM Verlag
1 Für den Chorleiter: Ein Psalm der Nachkommen Korachs.2 Gott, wir haben es mit eigenen Ohren gehört – unsere Vorfahren haben uns erzählt, was du vor langer Zeit getan hast: (2Mo 12,26)3 Du hast die anderen Völker vertrieben und das Land unsren Vorfahren geschenkt. Du hast ihre Feinde vernichtet und unsere Väter befreit, damit unser Volk sich ausbreiten konnte. (Ps 78,55; Ps 80,9)4 Sie haben das Land nicht mit ihren Schwertern erobert und nicht aus eigener Kraft gesiegt. Deine große Macht war es, die ihnen zum Sieg verhalf, weil du auf ihrer Seite warst und deine Liebe bei ihnen war.[1] (5Mo 4,37; Jos 24,12; Ps 77,16)5 Du bist mein König und mein Gott. Auf dein Wort hin erringt dein Volk[2] den Sieg. (Ps 74,12)6 Nur mit dir können wir unsere Feinde schlagen, und nur in deinem Namen können wir sie besiegen. (Ps 60,14)7 Ich verlasse mich nicht auf meinen Bogen und vertraue nicht auf mein Schwert, dass es mir hilft.8 Du bist es, der uns den Sieg über unsere Feinde schenkt und die umkommen lässt, die uns hassen. (Ps 53,6; Ps 136,24)9 Gott, alle Tage wollen wir dich loben und deinem Namen unaufhörlich danken. (Ps 30,13; Ps 34,3)10 Doch jetzt hast du uns verstoßen und beschämt. Du führst unser Heer nicht mehr in die Schlacht. (Ps 43,2; Ps 60,12; Ps 74,1)11 Du lässt uns vor unseren Feinden fliehen und gestattest ihnen, unser Land zu plündern. (Jos 7,8; Ps 89,42)12 Du gabst uns hin wie Schafe zur Schlachtung und hast uns unter die Völker zerstreut. (5Mo 4,27; 5Mo 28,64; Ps 106,27; Hes 20,23)13 Du hast uns, dein kostbares Volk, für einen Hungerlohn verkauft, mit dem du nicht den kleinsten Gewinn gemacht hast. (Jes 52,3)14 Du hast zugelassen, dass unsere Nachbarn uns verlachen. Den Völkern um uns herum sind wir zum Spott geworden. (Ps 79,4; Ps 80,7)15 Du hast uns zum Spott werden lassen, sodass die ganze Welt über uns lacht. (Ps 109,25; Jer 24,9)16 Jeden Tag habe ich meine Schande vor Augen und Scham steht mir ins Gesicht,17 wenn ich den Hohn unserer Spötter höre und die rachedurstigen Feinde sehe.18 Dies alles geschah, obwohl wir dir treu waren und deinen Bund nicht verletzt haben. (Ps 119,61)19 Unsere Herzen haben dich nicht verlassen. Wir sind nicht von deinem Weg abgewichen. (Hi 23,11; Ps 119,51)20 Dennoch hast du uns in der Wüste niedergestreckt[3] und uns mit Dunkelheit und Tod bedeckt. (Hi 3,5; Ps 51,10)21 Hätten wir Gott vergessen oder unsere Hände im Gebet zu fremden Göttern erhoben, (Ps 81,10)22 hättest du es gleich gewusst, denn du kennst die Geheimnisse unserer Herzen.23 Aber weil wir an dir festhalten, werden wir jeden Tag getötet und wie Schafe geschlachtet. (Jes 53,7; Röm 8,36)24 Herr, wach auf! Warum schläfst du? Erhebe dich! Verstoße uns nicht für immer! (Ps 7,7; Ps 77,8; Ps 78,65)25 Warum wendest du dich von uns ab? Warum verschließt du deine Augen vor unserem Leid und unserer Unterdrückung? (Hi 13,24; Ps 42,10; Ps 88,15)26 Wir werden in den Staub gedrückt und liegen am Boden. (Ps 119,25)27 Erhebe dich! Komm und hilf uns! Rette uns um deiner Gnade willen!

Psalm 44

Nueva Versión Internacional

von Biblica
1 Oh Dios, nuestros oídos han oído y nuestros padres nos han contado las proezas que realizaste en sus días, en aquellos tiempos pasados:2 Con tu mano echaste fuera a las naciones y en su lugar estableciste a nuestros padres; aplastaste a aquellos pueblos, y a nuestros padres los hiciste prosperar.[1]3 Porque no fue su espada la que conquistó la tierra, ni fue su brazo el que les dio la victoria: fue tu brazo, tu mano derecha; fue la luz de tu rostro, porque tú los amabas.4 Sólo tú eres mi rey y mi Dios. ¡Decreta las victorias de Jacob!5 Por ti derrotamos a nuestros enemigos; en tu nombre aplastamos a nuestros agresores.6 Yo no confío en mi arco, ni puede mi espada darme la victoria;7 tú nos das la victoria sobre nuestros enemigos, y dejas en vergüenza a nuestros adversarios.8 ¡Por siempre nos gloriaremos en Dios! ¡Por siempre alabaremos tu nombre! Selah9 Pero ahora nos has rechazado y humillado; ya no sales con nuestros ejércitos.10 Nos hiciste retroceder ante el enemigo; nos han saqueado nuestros adversarios.11 Cual si fuéramos ovejas nos has entregado para que nos devoren, nos has dispersado entre las naciones.12 Has vendido a tu pueblo muy barato, y nada has ganado con su venta.13 Nos has puesto en ridículo ante nuestros vecinos; somos la burla y el escarnio de los que nos rodean.14 Nos has hecho el hazmerreír de las naciones; todos los pueblos se burlan de nosotros.15 La ignominia no me deja un solo instante; se me cae la cara de vergüenza16 por las burlas de los que me injurian y me ultrajan, por culpa del enemigo que está presto a la venganza.17 Todo esto nos ha sucedido, a pesar de que nunca te olvidamos ni faltamos jamás a tu pacto.18 No te hemos sido infieles, ni nos hemos apartado de tu senda.19 Pero tú nos arrojaste a una cueva de chacales; ¡nos envolviste en la más densa oscuridad!20 Si hubiéramos olvidado el nombre de nuestro Dios, o tendido nuestras manos a un dios extraño,21 ¿acaso Dios no lo habría descubierto, ya que él conoce los más íntimos secretos?22 Por tu causa, siempre nos llevan a la muerte; ¡nos tratan como a ovejas para el matadero!23 ¡Despierta, Señor! ¿Por qué duermes? ¡Levántate! No nos rechaces para siempre.24 ¿Por qué escondes tu rostro y te olvidas de nuestro sufrimiento y opresión?25 Estamos abatidos hasta el polvo; nuestro cuerpo se arrastra por el suelo.26 Levántate, ven a ayudarnos, y por tu gran amor, ¡rescátanos!

Psalm 44

La Biblia Textual

von Sociedad Bíblica Iberoamericana
1 Oh ’Elohim, hemos oído con nuestros oídos, Nuestros padres nos lo han dicho: Una obra portentosa hiciste en sus días, En los días de la antigüedad.2 Para plantarlos, expulsaste con tu mano a las naciones, Abatiste a los pueblos, para hacerlos arraigar.3 Aunque no por su espada heredaron la tierra, ni su brazo les dio la victoria, Sino tu diestra, tu brazo, y la luz de tu rostro, Porque te complacías en ellos.4 Tú eres mi rey y mi Dios. ¡Ordena la salvación de Jacob!5 Contigo derribaremos a nuestros enemigos, En tu Nombre hollaremos a nuestros adversarios.6 No confiaré en mi arco, Ni mi espada me hará vencedor,7 Porque eres Tú el que nos libras de nuestros opresores, Y el que avergüenzas a los que nos aborrecen.8 En ’Elohim nos gloriaremos todo el día, Y alabaremos tu Nombre para siempre. Selah9 Pero ahora nos has desechado y confundido; No sales ya con nuestros ejércitos.10 Nos haces retroceder ante el adversario, Y los que nos aborrecen nos saquean.11 Nos entregaste como ovejas al matadero, Y nos has esparcido entre las naciones.12 Has vendido a tu pueblo de balde, Sin exigir ningún precio por ellos.13 Nos convertiste en el oprobio de nuestros vecinos; En escarnio y burla de cuantos nos rodean.14 Nos pusiste como refrán entre las naciones; Como objeto de burla en medio de los pueblos.15 Cada día mi vergüenza está delante de mí, Y la confusión ha cubierto mi rostro,16 Por el grito del que me vitupera y me deshonra; Por causa del enemigo y del vengativo.17 Todo esto nos ha sobrevenido, pero no nos hemos olvidado de ti, ni hemos sido infieles a tu pacto.18 Nuestro corazón no se ha vuelto atrás, Ni nuestros pasos se han desviado de tu senda,19 Aun así, nos has quebrantado en sitio de chacales, Y nos has cubierto con la sombra de la muerte.20 Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios, O alzado nuestras palmas a dioses extraños,21 ¿Acaso ’Elohim no demandaría esto? Porque Él conoce los secretos del corazón.22 Pero por causa de ti somos muertos cada día, Somos contados como ovejas para el degüello.23 ¡Despierta Adonay! ¿Por qué duermes? Desvélate, no nos abandones para siempre.24 ¿Por qué escondes tu rostro, y te olvidas de la aflicción, Y de la opresión nuestra?25 Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo, Y nuestro cuerpo postrado en la tierra.26 ¡Levántate, oh Ayuda nuestra, Y redímenos por tu misericordia!