Psalm 53

Neues Leben. Die Bibel

von SCM Verlag
1 Für den Chorleiter: Eine Unterweisung Davids.2 Nur Narren denken in ihrem Herzen: »Es gibt keinen Gott.« Sie sind durch und durch schlecht, und ihre Taten sind böse. Es gibt keinen, der Gutes tut! (Ps 14,1)3 Gott sieht vom Himmel herab auf die Menschen, um zu sehen, ob es wenigstens einen einzigen gibt, der klug ist und nach Gott fragt. (Ps 33,13)4 Aber sie haben sich alle von Gott abgewandt und sind nun alle verdorben. Es gibt keinen, der Gutes tut, nicht einmal einen![1] (Röm 3,10)5 Werden die Bösen denn jemals weise, die mein Volk wie Brot auffressen und nicht daran denken, zu Gott zu beten?6 Doch Angst und Schrecken packt sie, wo es keinen Grund dafür gibt. Gott wird deine Feinde vernichten und ihre Gebeine zerstreuen. Sie werden zugrunde gehen, denn Gott hat sie verworfen. (3Mo 26,17; Ps 44,8; Jer 6,30; Jer 8,1; Hes 6,5)7 Wenn doch vom Berg Zion Rettung käme, um Israel zu befreien! Und wenn Gott die Not seines Volkes wendet, dann wird Jakob jubeln und Israel sich freuen. (Ps 14,7)

Psalm 53

Nueva Versión Internacional

von Biblica
1 Dice el necio en su corazón: «No hay Dios.» Están corrompidos, sus obras son detestables; ¡no hay uno solo que haga lo bueno!2 Desde el cielo Dios contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios.3 Pero todos se han descarriado, a una se han corrompido. No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo!4 ¿Acaso no entienden todos los que hacen lo malo, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan? ¡Jamás invocan a Dios!5 Allí los tienen, sobrecogidos de miedo, cuando no hay nada que temer. Dios dispersó los huesos de quienes te atacaban; tú los avergonzaste, porque Dios los rechazó.6 ¡Quiera Dios que de Sión venga la salvación para Israel! Cuando Dios restaure a su pueblo,[1] se regocijará Jacob; se alegrará todo Israel.

Psalm 53

La Biblia Textual

von Sociedad Bíblica Iberoamericana
1 Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido, e hicieron abominable maldad, No hay quien haga el bien.2 ’Elohim observa desde los cielos a los hijos del hombre, Para ver si hay quien entienda, Si hay quien busque a ’Elohim.3 Todos ellos se apartaron, A una se hicieron inútiles, No hay quien haga lo bueno, No hay ni siquiera uno.4 ¿Acaso los que hacen iniquidad no saben que devoran a mi pueblo como si comieran pan, Y que a ’Elohim no invocan?5 Allí, donde no había nada que temer, se sobresaltaron de terror, Porque ’Elohim esparció los huesos del que puso asedio contra ti, Los avergonzaste, porque ’Elohim los desechó.6 ¡Quién hiciera venir desde Sión la salvación a Israel! Cuando ’Elohim haga volver del cautiverio a su pueblo, ¡Regocíjese Jacob y alégrese Israel!