1An den Flüssen Babels saßen wir und weinten, wenn wir an Jerusalem[1] dachten. (Neh 1,4; Hes 1,1)2An die Äste der Weiden hängten wir unsere Harfen. (Hes 26,13)3Denn die uns gefangen hielten, wollten, dass wir singen, und die uns peinigten, wollten Freudenlieder hören: »Singt doch eins der Lieder von Jerusalem!« (2Chr 29,27; Neh 12,46)4Doch wie können wir in einem fremden Land die Lieder des HERRN anstimmen?5Wenn ich dich jemals vergesse, Jerusalem, soll meine rechte Hand gelähmt werden.6Meine Zunge soll mir am Gaumen kleben, wenn ich nicht mehr an dich denke, wenn Jerusalem nicht mehr meine höchste Freude ist. (Hes 3,26)7HERR, denk doch daran, was die Edomiter an dem Tag taten, als die babylonischen Heere Jerusalem eroberten. Sie schrien: »Zerstört es! Macht es dem Erdboden gleich!« (Jer 49,7; Hes 25,12; Ob 1,10)8Babel, du selbst wirst zerstört werden. Der ist gut dran, der Vergeltung an dir übt für das, was du uns angetan hast. (Jes 13,1; Jes 47,1; Jer 50,1; Jer 51,1)9Der ist gut dran, der deine kleinen Kinder an den Felsen zerschmettert!
Psalm 137
Nueva Versión Internacional
von Biblica1Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos, y llorábamos al acordarnos de Sión.2En los álamos que había en la ciudad colgábamos nuestras arpas.3Allí, los que nos tenían cautivos nos pedían que entonáramos canciones; nuestros opresores nos pedían estar alegres; nos decían: «¡Cántennos un cántico de Sión!»4¿Cómo cantar las canciones del Señor en una tierra extraña?5Ah, Jerusalén, Jerusalén, si llegara yo a olvidarte, ¡que la mano derecha se me seque!6Si de ti no me acordara, ni te pusiera por encima de mi propia alegría, ¡que la lengua se me pegue al paladar!7Señor, acuérdate de los edomitas el día en que cayó Jerusalén. «¡Arrásenla —gritaban—, arrásenla hasta sus cimientos!»8Hija de Babilonia, que has de ser destruida, ¡dichoso el que te haga pagar por todo lo que nos has hecho!9¡Dichoso el que agarre a tus pequeños y los estrelle contra las rocas!
Psalm 137
La Biblia Textual
von Sociedad Bíblica Iberoamericana1Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos y llorábamos, Acordándonos de Sión.2Sobre los sauces, en medio de ella, Colgamos nuestras cítaras.3Los que nos habían llevado cautivos allí, nos invitaban a cantar; Los que nos habían hecho llorar nos pedían alegría, diciendo: ¡Cantadnos algún cántico de Sión!4¿Cómo cantaremos cánticos de YHVH en tierra extranjera?5Si me olvido de ti, oh Jerusalem, Que mi diestra se olvide de mí.6Que mi lengua se pegue a mi paladar, Si no me acuerdo de ti; Si no enaltezco a Jerusalem por encima de mi mayor gozo.7Oh YHVH, ajusta cuentas con los idumeos por el día de Jerusalem, Cuando incitaban: ¡Arrasadla! ¡Arrasadla hasta sus cimientos!8Oh destructiva hija de Babilonia, ¡Dichoso el que pueda pagarte el mal que nos has hecho!9¡Dichoso el que agarre a tus hijos y los estrelle contra la peña!