1Weiter sagte der HERR: »Lass einen Altar aus Akazienholz machen, auf dem Weihrauch als Opfer für mich verbrannt wird. (2Mo 37,25; 1Kön 6,20; 1Kön 7,48; Hes 41,22; Offb 8,3)2Er soll einen halben Meter lang und genauso breit und einen Meter hoch sein. Er muss samt seinen Hörnern aus einem Stück gefertigt werden.3Lass ihn außen mit reinem Gold überziehen und bringe ringsum eine goldene Leiste an.4Unter der Leiste sollen auf zwei einander gegenüberliegenden Seiten je zwei goldene Ringe befestigt werden, durch die die Tragstangen gesteckt werden können.5Die Tragstangen sollen aus Akazienholz sein und ebenfalls mit Gold überzogen werden.6Stell diesen Altar vor dem Vorhang auf, hinter dem sich die Lade mit dem Bundesgesetz befindet,[1] wo ich dir begegnen will. (2Mo 25,21)7Jeden Morgen, wenn Aaron die Lampen neu herrichtet, soll er wohlriechenden Weihrauch auf diesem Altar verbrennen8und genauso jeden Abend, wenn er die Lampen anzündet. Für alle Zukunft erwarte ich von euch dieses regelmäßige Räucheropfer.9Ihr dürft auf diesem Altar keine anderen Duftstoffe verbrennen, als ich euch vorgeschrieben habe, und auch kein Brand-, Speise- oder Trankopfer darbringen.10Einmal im Jahr soll Aaron die Hörner des Altars mit dem Blut des Sühneopfers bestreichen und ihn so von aller Entweihung reinigen. Er gehört zu den Dingen, die in besonderem Maße heilig sind.« (3Mo 16,18)
Die Kopfsteuer für das Heiligtum
11Der HERR sagte zu Mose:12»Wenn du die Zahl der wehrfähigen Männer in Israel feststellst, muss jeder der Gezählten mir ein Sühnegeld für sein Leben zahlen. Sonst könnte zur Strafe eine schwere Seuche unter ihnen ausbrechen. (2Sam 24,10)13-14Jeder männliche Israelit ab 20 Jahren muss mir als Opfergabe ein halbes Silberstück zahlen, gewogen nach dem Gewicht des Heiligtums, das Silberstück zu zwölf Gramm.[2] (2Mo 38,25; Mt 17,27)15Ein Reicher soll nicht mehr zahlen und ein Armer nicht weniger. Mit dieser Abgabe leistet ihr Sühne, damit ihr am Leben bleibt.16Du nimmst das Geld von den Männern Israels in Empfang und gibst es den Priestern für den Dienst am Heiligen Zelt. Es soll die Israeliten bei mir in Erinnerung bringen, damit ich mich ihnen freundlich zuwende und sie verschone.«
Das Wasserbecken
17Weiter sagte der HERR zu Mose:18»Lass ein Wasserbecken aus Bronze anfertigen und auf einem bronzenen Untersatz zwischen dem Heiligen Zelt und dem Brandopferaltar aufstellen. Fülle es mit Wasser, (2Mo 38,8; 1Kön 7,23)19-20damit Aaron und seine Söhne sich die Hände und Füße waschen können, wenn sie ins Heilige Zelt gehen oder an den Altar treten, um ein Opfer darauf zu verbrennen.21Wenn sie das unterlassen, müssen sie sterben. Diese Anweisung gilt auch für ihre Nachkommen in aller Zukunft.«
Das heilige Salböl
22Weiter erhielt Mose vom HERRN die Anweisung:23-24»Besorge dir kostbare Duftstoffe, sechs Kilo Myrrhe, drei Kilo Zimt, drei Kilo Kalmus, sechs Kilo Kassia, gewogen nach dem Gewicht des Heiligtums, und dazu dreieinhalb Liter Olivenöl.[3]25Lass daraus das wohlriechende Salböl bereiten, das für die Weihe von Personen und Gegenständen gebraucht wird.26-28Salbe mit dem Öl das Heilige Zelt, die Lade mit dem Bundesgesetz, den Tisch für die geweihten Brote mit allen Geräten und den Leuchter mit allem Zubehör, weiter den Räucher- und den Brandopferaltar mit allen zugehörigen Geräten und das Wasserbecken samt Untersatz.29Dadurch wird dies alles mir geweiht und in besonderem Maße heilig. Wer als Unbefugter eines dieser geweihten Dinge berührt, muss sterben. (2Mo 29,37)30Auch Aaron und seine Söhne sollst du mit dem Öl salben, wenn du sie in den Priesterdienst einsetzt.31Den Israeliten aber musst du sagen: ›Das Öl, das nach dieser Anweisung bereitet wird, ist dem HERRN allein vorbehalten. Dies gilt für alle Zukunft.32Es darf nicht auf die Haut gewöhnlicher Menschen kommen und ihr dürft es überhaupt nicht für den Gebrauch außerhalb des Heiligtums herstellen. Es ist heilig und ihr sollt es gebührend achten.33Wer unbefugt solches Öl herstellt oder einen gewöhnlichen Menschen damit salbt, hat sein Leben verwirkt und muss aus dem Volk ausgestoßen werden.‹«
Das Räucheropfer
34Weiter sagte der HERR zu Mose: »Besorge dir wohlriechende Stoffe: Stakte, Räucherklaue, Galbanum, Gewürzkräuter und reines Weihrauchharz. Nimm von jedem die gleiche Menge35und lass daraus die Mischung für das Räucheropfer bereiten. Füge auch etwas Salz hinzu und verwende nur reine Stoffe.36Zerstoße jeweils einen Teil davon zu Pulver und verbrenne ihn im Heiligen Zelt vor der Lade mit dem Bundesgesetz, wo ich dir begegnen werde. Diese Weihrauchmischung soll euch als etwas besonders Heiliges gelten.37Deshalb ist sie mir allein vorbehalten; ihr dürft sie nicht für euren eigenen Gebrauch herstellen.38Wer es tut, um selbst diesen Duft zu genießen, hat sein Leben verwirkt und muss aus dem Volk ausgestoßen werden.«
1»Haz un altar de madera de acacia para quemar incienso.2Hazlo cuadrado, de cuarenta y cinco centímetros de largo por cuarenta y cinco centímetros de ancho y noventa centímetros de alto.[1] Sus cuernos deben formar una pieza con el altar.3Recubre de oro puro su parte superior, sus cuatro costados y los cuernos, y ponle una moldura de oro alrededor.4Ponle también dos anillos de oro en cada uno de sus costados, debajo de la moldura, para que pasen por ellos las varas para transportarlo.5Prepara las varas de madera de acacia, y recúbrelas de oro.6Pon el altar frente a la cortina que está ante el arca del pacto, es decir, ante el propiciatorio que está sobre el arca, que es donde me reuniré contigo.7»Cada mañana, cuando Aarón prepare las lámparas, quemará incienso aromático sobre el altar,8y también al caer la tarde, cuando las encienda. Las generaciones futuras deberán quemar siempre incienso ante el SEÑOR.9No ofrezcas sobre ese altar ningún otro incienso, ni holocausto ni ofrenda de grano, ni derrames sobre él libación alguna.10Cada año Aarón hará expiación por el pecado a lo largo de todas las generaciones. Lo hará poniendo la sangre de la ofrenda de expiación sobre los cuernos del altar. Este altar estará completamente consagrado al SEÑOR».
Dinero para la expiación
11El SEÑOR habló con Moisés y le dijo:12«Cuando hagas el censo y cuentes a los israelitas, cada uno deberá pagar al SEÑOR rescate por su vida, para que no le sobrevenga ninguna plaga durante el censo.13Cada uno de los censados deberá pagar como ofrenda al SEÑOR seis gramos[2] de plata, que es la mitad de la tasación oficial del santuario.[3]14Todos los censados mayores de veinte años deberán entregar esta ofrenda al SEÑOR.15Al entregar la ofrenda alzada para el SEÑOR, ni el rico dará más de seis gramos, ni el pobre dará menos.16Tú mismo recibirás esta plata de manos de los israelitas, y la entregarás para el servicio de la Tienda de reunión. De esta manera el SEÑOR tendrá presente que los israelitas pagaron su rescate».
El lavamanos
17El SEÑOR habló con Moisés y le dijo:18«Haz un lavamanos de bronce, con un pedestal también de bronce, y colócalo entre la Tienda de reunión y el altar. Échale agua,19pues con ella deben lavarse Aarón y sus hijos las manos y los pies.20Siempre que entren en la Tienda de reunión, o cuando se acerquen al altar y presenten al SEÑOR alguna ofrenda por fuego, deberán lavarse con agua21las manos y los pies para que no mueran. Esta será una ley perpetua para Aarón y sus descendientes por todas las generaciones».
El aceite de la unción
22El SEÑOR habló con Moisés y le dijo:23«Toma las siguientes especias finas: seis kilos de mirra líquida, tres kilos de canela aromática, tres kilos de caña aromática,24seis kilos[4] de casia y cuatro litros[5] de aceite de oliva, según la tasación oficial[6] del santuario.25Con estos ingredientes harás un aceite, es decir, una mezcla aromática como las de los fabricantes de perfumes. Este será el aceite de la unción sagrada.26Con él deberás ungir la Tienda de reunión, el arca del pacto,27la mesa y todos sus utensilios, el candelabro y sus accesorios, el altar del incienso,28el altar de los holocaustos y todos sus utensilios, y el lavamanos con su pedestal.29De este modo los consagrarás, y serán objetos santísimos; cualquier cosa que toque esos objetos quedará también consagrada.30»Unge a Aarón y a sus hijos, y conságralos para que me sirvan como sacerdotes.31A los israelitas les darás las siguientes instrucciones: “De aquí en adelante, este será mi aceite de la unción sagrada.32No lo derraméis sobre el cuerpo de cualquier hombre, ni preparéis otro aceite con la misma fórmula. Es un aceite sagrado, y así deberéis considerarlo.33Cualquiera que haga un perfume como este, y cualquiera que unja con él a alguien que no sea sacerdote, será eliminado de su pueblo”».
El incienso
34El SEÑOR le dijo a Moisés: «Toma una misma cantidad de resina, ámbar, gálbano e incienso puro,35y mezcla todo esto para hacer un incienso aromático, como hacen los fabricantes de perfumes. Agrégale sal a la mezcla, para que sea un incienso puro y sagrado.36Muele parte de la mezcla hasta hacerla polvo, y colócala en la Tienda de reunión, frente al arca del pacto, donde yo me reuniré contigo. Este incienso será para vosotros algo muy sagrado,37y no deberá hacerse ningún otro incienso con la misma fórmula, pues le pertenece al SEÑOR. Vosotros deberéis considerarlo como algo sagrado.38Quien haga otro incienso parecido para disfrutar de su fragancia será eliminado de su pueblo».