1Als Salomo den Tempel des HERRN und den Königspalast sowie alle anderen Bauvorhaben vollendet hatte, (2Chr 7,11)2erschien der HERR ihm ein zweites Mal, wie er ihm einst in Gibeon erschienen war. (1Kön 3,5)3Er sagte zu Salomo: »Ich habe dein Gebet erhört. Ich habe diesen Tempel, den du gebaut hast, erwählt und zu einer Stätte gemacht, an der mein Name wohnt für alle Zeiten.[1] Meine Augen sind stets auf dieses Haus gerichtet, dort ist mein ganzes Herz euch zugewandt. (1Kön 8,29)4Und wenn du mir wie dein Vater David treu und aufrichtig dienst und alle meine Gebote befolgst,5werde ich die Herrschaft deiner Nachkommen über das Volk Israel für alle Zeiten sichern. So habe ich es deinem Vater David versprochen, als ich zu ihm sagte: ›Stets soll einer aus der Familie Davids auf dem Thron Israels sitzen.‹ (2Sam 7,12; 1Kön 2,4)6Wenn sich aber die Israeliten – in dieser oder in einer späteren Generation – von mir abwenden, meinen Geboten nicht mehr gehorchen und anderen Göttern dienen,7dann werde ich sie aus dem Land vertreiben, das ich ihnen gegeben habe. Von dem Haus, das ich zur Wohnung meines Namens bestimmt habe,[2] will ich dann nichts mehr wissen und alle Völker werden das Volk Israel verachten und verspotten. (5Mo 28,37; Jer 18,16)8Dieser Tempel wird nur noch ein Trümmerhaufen sein;[3] wer daran vorbeigeht, wird sich mit Entsetzen abwenden. Wenn jemand fragt, warum der HERR dieses Land und dieses Haus so verwüstet hat, (2Kön 25,9)9wird man ihm antworten: ›Weil sie sich vom HERRN, ihrem Gott, abgewandt haben. Er hat ihre Vorfahren aus Ägypten herausgeführt, aber sie haben sich anderen Göttern zugewandt, sie angebetet und ihnen geopfert. Deshalb hat der HERR all dieses Unglück über sie gebracht.‹«
Salomo tritt einige Städte an Hiram ab
10Zwanzig Jahre lang hatte Salomo am Tempel des HERRN und an seinem eigenen Palast gebaut. (1Kön 7,1; 2Chr 8,1)11König Hiram von Tyrus hatte ihm Zedern- und Zypressenholz geliefert und auch alles Gold, das er brauchte. Als nun beide Bauten vollendet waren, trat Salomo an Hiram zwanzig Städte in Galiläa ab.12Hiram selbst kam von Tyrus, um sie anzusehen; aber sie gefielen ihm nicht.13»Was für einen Landstrich hast du mir da gegeben, mein Freund«, sagte Hiram zu Salomo. Davon hat die Gegend bis heute den Namen Kabul.[4]14Hiram hatte Salomo immerhin 120 Zentner Gold geschickt.
Salomos weitere Bautätigkeit
15Salomo ließ alle seine Bauvorhaben in Fronarbeit ausführen. Auf diese Weise baute er in Jerusalem außer dem Tempel des HERRN und seinem Königspalast auch den Millo und die Stadtmauer und außerhalb Jerusalems die Städte Hazor, Megiddo, Geser. (1Kön 5,27; 2Chr 8,3)16Gegen die Kanaaniterstadt Geser war der Pharao, der König von Ägypten, herangezogen, hatte sie erobert und niedergebrannt und dabei alle Bewohner getötet. Dann hatte er die Stadt zur Mitgift für seine Tochter bestimmt, als sie König Salomos Frau wurde. (1Kön 3,1)17Diese Stadt baute Salomo wieder auf. Außerdem baute er das untere Bet-Horon18und Baala sowie Tamar in der Senke südlich des Toten Meeres.19In diesen Städten brachte Salomo seine Streitwagentruppen unter und stattete sie mit allen erforderlichen Vorräten aus. Auch alles, was Salomo sonst noch bauen wollte in Jerusalem, im Libanon und in seinem ganzen Herrschaftsgebiet, wurde in Fronarbeit errichtet.20-21Alle Nachkommen der vorisraelitischen Bewohner des Landes, an denen die Israeliten bei dessen Eroberung nicht den Bann vollstrecken konnten, wurden von Salomo zum Frondienst herangezogen. Bis heute müssen die übrig gebliebenen Amoriter, Hetiter, Perisiter, Hiwiter und Jebusiter solche Arbeiten ausführen. (5Mo 7,1; Ri 1,19; Ri 1,21; Ri 1,27; Ri 3,1)22Von den Israeliten dagegen zwang Salomo keinen zur Fronarbeit, sondern machte sie zu seinen Soldaten und Beamten, zu Truppenführern und Streitwagenkämpfern.23Im Dienst seiner Provinzverwalter standen 550 Beamte, die die Arbeiter an den Bauvorhaben Salomos beaufsichtigten.24Mit den Arbeiten am Millo begann Salomo, als die Tochter des Pharaos aus der Davidsstadt in das Haus umgezogen war, das er ihr im Palastbezirk gebaut hatte.
Salomos regelmäßige Opfer
25Nachdem der Tempel vollendet war, opferte Salomo dort dreimal jährlich Brandopfer und Mahlopfer. Er verbrannte die Opferstücke auf dem Altar, den er für den HERRN gebaut hatte. (2Mo 23,14; 2Mo 34,23; 5Mo 16,16)
Salomos Handelsflotte
26In Ezjon-Geber bei Elat am Roten Meer, im Gebiet von Edom, ließ König Salomo eine Flotte bauen. (1Kön 10,22; 1Kön 22,49)27König Hiram stellte Salomo erfahrene Seeleute zur Verfügung, die dessen Männer auf der Fahrt begleiteten.28Sie segelten in das Land Ofir und brachten Salomo von dort 420 Zentner Gold.
1Cuando Salomón terminó de construir el templo del SEÑOR y el palacio real, cumpliendo así todos sus propósitos y deseos,2el SEÑOR se le apareció por segunda vez, como lo había hecho en Gabaón,3y le dijo: «He oído la oración y la súplica que me has hecho. Consagro este templo que tú has construido para que yo habite[1] en él para siempre. Mis ojos y mi corazón siempre estarán allí.4»En cuanto a ti, si me sigues con integridad y rectitud de corazón, como hizo tu padre David, y me obedeces en todo lo que yo te ordene y cumples mis decretos y leyes,5yo afirmaré para siempre tu trono en el reino de Israel, como le prometí a tu padre David cuando le dije: “Nunca te faltará un descendiente en el trono de Israel”.6»Pero, si vosotros o vuestros hijos dejáis de cumplir los mandamientos y decretos que os he dado, y os apartáis de mí para servir y adorar a otros dioses,7yo arrancaré a Israel de la tierra que le he dado y repudiaré el templo que he consagrado en mi honor. Entonces Israel será el hazmerreír de todos los pueblos.8Y, aunque ahora este templo es imponente, llegará el día en que todo el que pase frente a él quedará asombrado y, en son de burla, preguntará: “¿Por qué el SEÑOR ha tratado así a este país y a este templo?”
Otras actividades de Salomón
9Y le responderán: “Porque abandonaron al SEÑOR su Dios, que sacó de Egipto a sus antepasados, los israelitas, y se echaron en los brazos de otros dioses, a los cuales adoraron y sirvieron. Por eso el SEÑOR ha dejado que les sobrevenga tanto desastre”».10Veinte años tardó el rey Salomón en construir los dos edificios, es decir, el templo del SEÑOR y el palacio real,11después de lo cual le dio a Hiram, rey de Tiro, veinte ciudades en Galilea, porque Hiram lo había abastecido con todo el cedro, el pino y el oro que quiso.12Sin embargo, cuando Hiram salió de Tiro y fue a ver las ciudades que Salomón le había dado, no quedó satisfecho con ellas.13«Hermano mío —protestó Hiram—, ¿qué clase de ciudades son estas que me has dado?» De modo que llamó a esa región Cabul,[2] nombre que conserva hasta hoy.14Hiram, por su parte, le había enviado a Salomón tres mil novecientos sesenta kilos[3] de oro.15En cuanto al trabajo forzado, el rey Salomón reunió trabajadores para construir el templo del SEÑOR, su propio palacio, los terraplenes,[4] el muro de Jerusalén, y Jazor, Meguido y Guézer.16El faraón, rey de Egipto, había atacado y tomado Guézer a sangre y fuego, matando a sus habitantes cananeos. Luego, como regalo de bodas, le dio esta ciudad a su hija, la esposa de Salomón.17Por eso Salomón reconstruyó las ciudades de Guézer, Bet Jorón la de abajo,18Balat y Tadmor,[5] en el desierto del país,19así como todos sus lugares de almacenamiento, los cuarteles para sus carros de combate y para su caballería, y cuanto quiso construir en Jerusalén, en el Líbano y en todo el territorio bajo su dominio.20-21A los descendientes de los pueblos no israelitas (es decir, a los amorreos, hititas, ferezeos, heveos y jebuseos, pueblos que quedaron en el país porque los israelitas no pudieron destruirlos), Salomón los sometió a trabajos forzados, y así continúan hasta el día de hoy.22Pero a los israelitas Salomón no los convirtió en esclavos, sino que le servían como soldados, ministros, comandantes, oficiales de carros de combate y jefes de caballería.23Salomón tenía además quinientos cincuenta capataces que supervisaban a sus trabajadores en la obra.24Los terraplenes se hicieron después de que la hija del faraón se trasladó de la Ciudad de David al palacio que Salomón le había construido.25Tres veces al año, Salomón presentaba holocaustos y sacrificios de comunión sobre el altar que él había construido para el SEÑOR, y al mismo tiempo quemaba incienso en su presencia. Así cumplía con las obligaciones del templo.[6]26El rey Salomón también construyó una flota naviera en Ezión Guéber, cerca de Elat en Edom, a orillas del Mar Rojo.27Hiram envió a algunos de sus oficiales, que eran marineros expertos, para servir en la flota con los oficiales de Salomón,28y ellos se hicieron a la mar y llegaron a Ofir, de donde volvieron con unos catorce mil kilos[7] de oro, que le entregaron al rey Salomón.