de Sociedad Bíblica Iberoamericana1¿Para qué se sublevan las naciones, Y los pueblos traman cosas vanas?2Se alzarán los reyes de la tierra, Y con príncipes consultarán unidos, Contra YHVH y contra su Ungido, diciendo:3¡Rompamos sus ligaduras Y echemos de nosotros sus cuerdas!4El que se sienta en los cielos se sonreirá, Adonay se burlará de ellos.5Luego les hablará en su ardiente ira, Los aterrorizará en su indignación.6Yo mismo he ungido a mi Rey sobre Sión, mi santo monte.7Yo promulgaré el decreto: YHVH me ha dicho: Mi hijo eres Tú, Yo te he engendrado hoy.8¡Pídeme!, y te daré por herencia las naciones, Y como posesión tuya los confines de la tierra.9Los quebrantarás con cetro de hierro, Los desmenuzarás como vasija de alfarero.10Ahora pues, oh reyes, actuad sabiamente. Admitid amonestación, jueces de la tierra:11Servid a YHVH con temor, Y regocijaos con temblor.12¡Besad los pies al Hijo! No sea que se irrite y perezcáis en el camino, Pues de repente se inflama su ira. ¡Cuán bienaventurados son todos los que se refugian en Él!
Salmo 2
Nueva Biblia Viva
de Biblica1¿Por qué se unen las naciones en contra del SEÑOR y en vano conspiran?2Los reyes de la tierra se preparan para la batalla; los gobernantes se asocian contra el SEÑOR y contra su ungido.3«Vamos, rompamos sus cadenas», dicen, «liberémonos de la esclavitud de Dios».4¡Pero el SEÑOR de los cielos se ríe! Se burla de ellos.5Y luego, con ardiente furia los reprende y los llena de espanto.6El SEÑOR declara: «Este es el rey que he elegido. Lo he puesto en el trono de Jerusalén, mi santo monte».7Su elegido responde: «Yo revelaré los eternos propósitos de Dios, pues el SEÑOR me ha dicho: “Tú eres mi hijo. Hoy mismo te he concebido.8Pídeme, y te daré como herencia todas las naciones del mundo. ¡Tuyos serán los confines de la tierra!9¡Gobiérnalas con vara de hierro; rómpelas como vasijas de barro!”».10Ustedes, los reyes, obren sabiamente.11Sirvan al SEÑOR con temor reverente; con temblor ríndale alabanza.12Bésenle los pies, antes que se encienda su ira y perezcan en el camino, pues su ira se inflama de repente. ¡Dichosos los que en él buscan el refugio!
Salmo 2
Nueva Versión Internacional
de Biblica1¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos?2Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el Señor y contra su ungido.3Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo!»4El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos.5En su enojo los reprende, en su furor los intimida y dice:6«He establecido a mi rey sobre Sión, mi santo monte.»7Yo proclamaré el decreto del Señor: «Tú eres mi hijo», me ha dicho; «hoy mismo te he engendrado.8Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!9Las gobernarás con puño[1] de hierro; las harás pedazos como a vasijas de barro.»10Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra.11Sirvan al Señor con temor; con temblor ríndanle alabanza.12Bésenle los pies,[2] no sea que se enoje y sean ustedes destruidos en el camino, pues su ira se inflama de repente. ¡Dichosos los que en él buscan refugio!
Salmo 2
Nueva Versión Internacional (Castellano)
de Biblica1¿Por qué se sublevan las naciones, y en vano conspiran los pueblos?2Los reyes de la tierra se rebelan; los gobernantes se confabulan contra el SEÑOR y contra su ungido.3Y dicen: «¡Hagamos pedazos sus cadenas! ¡Librémonos de su yugo!»4El rey de los cielos se ríe; el Señor se burla de ellos.5En su enojo los reprende, en su furor los intimida y dice:6«He establecido a mi rey sobre Sión, mi santo monte».7Yo proclamaré el decreto del SEÑOR: «Tú eres mi hijo», me ha dicho; «hoy mismo te he engendrado.8Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!9Gobernarás a las naciones con puño[1] de hierro; las harás pedazos como a vasijas de barro».10Vosotros, los reyes, sed prudentes; dejaos enseñar, gobernantes de la tierra.11Servid al SEÑOR con temor; con temblor rendidle alabanza.12Besadle los pies,[2] no sea que se enoje y seáis destruidos en el camino, pues su ira se inflama de repente. ¡Dichosos los que en él buscan refugio!