Synopse der Evangelien
Vergleiche ähnliche Bibelstellen (Nueva Versión Internacional (Castellano)):
14
Por último se apareció Jesús a los once mientras comían; los reprendió por su falta de fe y por su obstinación en no creer a los que lo habían visto resucitado.
15
Les dijo: «Id por todo el mundo y anunciad las buenas nuevas a toda criatura.*
16
El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que no crea será condenado.
17
Estas señales acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios; hablarán en nuevas lenguas;
18
tomarán en sus manos serpientes; y, cuando beban algo venenoso, no les hará daño alguno; pondrán las manos sobre los enfermos, y estos recobrarán la salud».
Jesús se aparece a los discípulos
36
Todavía estaban ellos hablando acerca de esto, cuando Jesús mismo se puso en medio de ellos y les dijo: ―Paz a vosotros.
37
Aterrorizados, creyeron que veían a un espíritu.
38
―¿Por qué os asustáis tanto? —les preguntó—. ¿Por qué dudáis?
39
Mirad mis manos y mis pies. ¡Soy yo mismo! Tocadme y ved; un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que tengo yo.
40
Dicho esto, les mostró las manos y los pies.
41
Como ellos no acababan de creerlo a causa de la alegría y del asombro, les preguntó: ―¿Tenéis aquí algo de comer?
42
Le dieron un pedazo de pescado asado,
43
así que lo tomó y se lo comió delante de ellos. Luego les dijo:
44
―Cuando todavía estaba yo con vosotros, os decía que tenía que cumplirse todo lo que está escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.
45
Entonces les abrió el entendimiento para que comprendieran las Escrituras.
46
―Esto es lo que está escrito —les explicó—: que el Cristo padecerá y resucitará al tercer día,
47
y en su nombre se predicarán el arrepentimiento y el perdón de pecados a todas las naciones, comenzando por Jerusalén.
48
Vosotros sois testigos de estas cosas.
49
Ahora voy a enviaros lo que ha prometido mi Padre; pero quedaos en la ciudad hasta que seáis revestidos del poder de lo alto.
Jesús se aparece a sus discípulos
19
Al atardecer de aquel primer día de la semana, estando reunidos los discípulos a puerta cerrada por temor a los judíos, entró Jesús y, poniéndose en medio de ellos, los saludó. ―¡La paz sea con vosotros!
20
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Al ver al Señor, los discípulos se alegraron.
21
―¡La paz sea con vosotros! —repitió Jesús—. Como el Padre me envió a mí, así yo os envío a vosotros.
22
Acto seguido, sopló sobre ellos y les dijo: ―Recibid el Espíritu Santo.
23
A quienes perdonéis sus pecados, les serán perdonados; a quienes no se los perdonéis, no les serán perdonados.