Synopse der Evangelien
Vergleiche ähnliche Bibelstellen (Nueva Versión Internacional):
Una mujer unge a Jesús en Betania
6
Estando Jesús en Betania, en casa de Simón llamado el Leproso,
7
se acercó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy caro, y lo derramó sobre la cabeza de Jesús mientras él estaba sentado a la mesa.
8
Al ver esto, los discípulos se indignaron. —¿Para qué este desperdicio? —dijeron—.
9
Podía haberse vendido este perfume por mucho dinero para darlo a los pobres.
10
Consciente de ello, Jesús les dijo: —¿Por qué molestan a esta mujer? Ella ha hecho una obra hermosa conmigo.
11
A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no me van a tener siempre.
12
Al derramar ella este perfume sobre mi cuerpo, lo hizo a fin de prepararme para la sepultura.
13
Les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se predique este evangelio, se contará también, en memoria de esta mujer, lo que ella hizo.
3
En Betania, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Simón llamado el leproso, llegó una mujer con un frasco de alabastro lleno de un perfume muy costoso, hecho de nardo puro. Rompió el frasco y derramó el perfume sobre la cabeza de Jesús.
4
Algunos de los presentes comentaban indignados: —¿Para qué este desperdicio de perfume?
5
Podía haberse vendido por muchísimo dinero* para darlo a los pobres. Y la reprendían con severidad.
6
—Déjenla en paz —dijo Jesús—. ¿Por qué la molestan? Ella ha hecho una obra hermosa conmigo.
7
A los pobres siempre los tendrán con ustedes, y podrán ayudarlos cuando quieran; pero a mí no me van a tener siempre.
8
Ella hizo lo que pudo. Ungió mi cuerpo de antemano, preparándolo para la sepultura.
9
Les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se predique el evangelio, se contará también, en memoria de esta mujer, lo que ella hizo.
María unge a Jesús en Betania
1
Seis días antes de la Pascua llegó Jesús a Betania, donde vivía Lázaro, a quien Jesús había resucitado.
2
Allí se dio una cena en honor de Jesús. Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban a la mesa con él.
3
María tomó entonces como medio litro de nardo puro, que era un perfume muy caro, y lo derramó sobre los pies de Jesús, secándoselos luego con sus cabellos. Y la casa se llenó de la fragancia del perfume.
4
Judas Iscariote, que era uno de sus discípulos y que más tarde lo traicionaría, objetó:
5
—¿Por qué no se vendió este perfume, que vale muchísimo dinero,* para dárselo a los pobres?
6
Dijo esto, no porque se interesara por los pobres sino porque era un ladrón y, como tenía a su cargo la bolsa del dinero, acostumbraba robarse lo que echaban en ella.
7
—Déjala en paz —respondió Jesús—. Ella ha estado guardando este perfume para el día de mi sepultura.*
8
A los pobres siempre los tendrán con ustedes, pero a mí no siempre me tendrán.