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Nueva Versión Internacional (Castellano) (155 Treffer)
Mt 3,1 Juan el Bautista prepara el camino En aquellos días se presentó Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea Mt 3,3 Juan era aquel de quien había escrito el profeta Isaías: «Voz de uno que grita en el desierto: “Preparad el camino para el Señor, haced derechas sus sendas”». Mt 3,4 Juan estaba vestido con ropa hecha de pelo de camello. Llevaba puesto un cinturón de cuero y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Mt 3,13 Entonces Jesús fue de Galilea al Jordán para que Juan le bautizara. Mt 3,14 Pero Juan trató de disuadirlo. ―Yo soy el que necesita ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? —objetó. Mt 3,15 ―Hagámoslo como te digo, pues nos conviene cumplir con lo que es justo —le contestó Jesús. Entonces Juan consintió. Mt 4,12 Jesús comienza a predicar Cuando Jesús oyó que habían encarcelado a Juan, regresó a Galilea. Mt 4,21 Más adelante vio a otros dos hermanos: Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en una barca remendando las redes. Jesús los llamó, Mt 9,14 Un día se le acercaron los discípulos de Juan y le preguntaron: ―¿Cómo es que nosotros y los fariseos ayunamos, pero no así tus discípulos? Jesús les contestó: Mt 10,2 Estos son los nombres de los doce apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Jacobo y su hermano Juan, hijos de Zebedeo; Mt 11,2 Juan estaba en la cárcel, y al enterarse de lo que Cristo estaba haciendo, envió a sus discípulos a que le preguntaran: Mt 11,4 Les respondió Jesús: ―Id y contadle a Juan lo que estáis viendo y oyendo: Mt 11,7 Mientras se iban los discípulos de Juan, Jesús comenzó a hablar a la multitud acerca de Juan: «¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Mt 11,11 Os aseguro que entre los mortales no se ha levantado nadie más grande que Juan el Bautista; sin embargo, el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Mt 11,12 Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos ha venido avanzando contra viento y marea, y los que se esfuerzan logran aferrarse a él.* Mt 11,13 Porque todos los profetas y la ley profetizaron hasta Juan. Mt 11,14 Y, si queréis aceptar mi palabra, Juan es el Elías que había de venir. Mt 11,18 »Porque vino Juan, que no comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Mt 14,2 y comentó a sus sirvientes: «¡Ese es Juan el Bautista; ha resucitado! Por eso tiene poder para realizar milagros». Mt 14,3 En efecto, Herodes había arrestado a Juan. Lo había encadenado y metido en la cárcel por causa de Herodías, esposa de su hermano Felipe. Mt 14,4 Porque Juan había estado diciéndole: «La ley te prohíbe tenerla por esposa». Mt 14,5 Herodes quería matarlo, pero le tenía miedo a la gente, porque consideraban a Juan como un profeta. Mt 14,8 Instigada por su madre, le pidió: «Dame en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». Mt 14,10 y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Mt 14,12 Jesús alimenta a cinco mil Luego llegaron los discípulos de Juan, recogieron el cuerpo y le dieron sepultura. Después fueron y avisaron a Jesús. Mt 16,14 ―Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, que Elías; y otros, que Jeremías o uno de los profetas. Mt 17,1 La transfiguración Seis días después, Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, el hermano de Jacobo, y los llevó aparte, a una montaña alta. Mt 17,13 Jesús sana a un muchacho endemoniado Entonces entendieron los discípulos que les estaba hablando de Juan el Bautista. Mt 20,20 Entonces la madre de Jacobo y de Juan,* junto con ellos, se acercó a Jesús y, arrodillándose, le pidió un favor. Mt 21,25 El bautismo de Juan, ¿de dónde procedía? ¿Del cielo o de la tierra?* Ellos se pusieron a discutir entre sí: «Si respondemos: “Del cielo”, nos dirá: “Entonces, ¿por qué no le creísteis?” Mt 21,26 Pero, si decimos: “De la tierra”… tememos al pueblo, porque todos consideran que Juan era un profeta». Así que le respondieron a Jesús: Mt 21,32 Parábola de los labradores malvados Porque Juan fue enviado a vosotros para señalaros el camino de la justicia, y no le creísteis, pero los recaudadores de impuestos y las prostitutas sí le creyeron. E incluso después de ver esto, no os arrepentisteis para creer en él. Mk 1,4 Así se presentó Juan, bautizando en el desierto y predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados. Mk 1,6 Y Juan llevaba un vestido de pelo de camello. Llevaba puesto un cinturón de cuero, y comía langostas y miel silvestre. Mk 1,9 En esos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Mk 1,14 Después de que encarcelaran a Juan, Jesús se fue a Galilea a anunciar las buenas nuevas de Dios. Mk 1,19 Un poco más adelante vio a Jacobo y a su hermano Juan, hijos de Zebedeo, que estaban en su barca remendando las redes. Mk 1,29 Tan pronto como salieron de la sinagoga, Jesús fue con Jacobo y Juan a casa de Simón y Andrés. Mk 2,18 Al ver que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, algunos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ―¿Cómo es que los discípulos de Juan y de los fariseos ayunan, pero los tuyos, no? Mk 3,17 Jacobo y su hermano Juan, hijos de Zebedeo (a quienes llamó Boanerges, que significa: Hijos del trueno); Mk 5,37 No dejó que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Jacobo y Juan, el hermano de Jacobo. Mk 6,14 El rey Herodes se enteró de esto, pues el nombre de Jesús se había hecho famoso. Algunos decían:* «Juan el Bautista ha resucitado, y por eso tiene poder para realizar milagros». Mk 6,16 Pero, cuando Herodes oyó esto, exclamó: «¡Juan, al que yo mandé que le cortaran la cabeza, ha resucitado!» Mk 6,17 En efecto, Herodes mismo había mandado que arrestaran a Juan y que lo encadenaran en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de Felipe su hermano, Mk 6,18 y Juan le había estado diciendo a Herodes: «La ley te prohíbe tener a la esposa de tu hermano». Mk 6,19 Por eso Herodías le guardaba rencor a Juan y deseaba matarlo. Pero no había logrado hacerlo, Mk 6,20 ya que Herodes temía a Juan y lo protegía, pues sabía que era un hombre justo y santo. Cuando Herodes oía a Juan, se quedaba muy desconcertado, pero lo escuchaba con gusto. Mk 6,24 Ella salió a preguntarle a su madre: ―¿Qué debo pedir? ―La cabeza de Juan el Bautista —contestó. Mk 6,25 En seguida se fue corriendo la muchacha a presentarle al rey su petición: ―Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista. Mk 6,27 Así que en seguida envió a un verdugo con la orden de llevarle la cabeza de Juan. El hombre fue, decapitó a Juan en la cárcel Mk 6,29 Jesús alimenta a cinco mil Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cuerpo y le dieron sepultura. Mk 8,28 ―Unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que uno de los profetas —contestaron. Mk 9,2 Seis días después Jesús tomó consigo a Pedro, a Jacobo y a Juan, y los llevó a una montaña alta, donde estaban solos. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Mk 9,38 ―Maestro —dijo Juan—, vimos a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo impedimos porque no es de los nuestros.* Mk 10,35 Se le acercaron Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo. ―Maestro —le dijeron—, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir. Mk 10,41 Los otros diez, al oír la conversación, se indignaron contra Jacobo y Juan. Mk 11,30 El bautismo de Juan, ¿procedía del cielo o de la tierra?* Respondedme. Mk 11,32 Pero, si decimos: “De la tierra”…» Es que temían al pueblo, porque todos consideraban que Juan era realmente un profeta. Mk 13,3 Más tarde estaba Jesús sentado en el monte de los Olivos, frente al templo. Y Pedro, Jacobo, Juan y Andrés le preguntaron en privado: Mk 14,33 Se llevó a Pedro, a Jacobo y a Juan, y comenzó a sentir temor y tristeza. Lk 1,13 El ángel le dijo: ―No tengas miedo, Zacarías, pues ha sido escuchada tu oración. Tu esposa Elisabet te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Lk 1,60 su madre se opuso. ―¡No! —dijo ella—. Tiene que llamarse Juan. Lk 1,63 Él pidió una tablilla, en la que escribió: «Su nombre es Juan». Y todos quedaron asombrados. Lk 3,2 el sumo sacerdocio lo ejercían Anás y Caifás. En aquel entonces, la palabra de Dios llegó a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Lk 3,3 Juan recorría toda la región del Jordán predicando el bautismo de arrepentimiento para el perdón de pecados. Lk 3,7 Muchos acudían a Juan para que los bautizara. ―¡Camada de víboras! —les advirtió—. ¿Quién os dijo que podríais escapar del castigo que se acerca? Lk 3,11 ―El que tiene dos camisas debe compartir con el que no tiene ninguna —les contestó Juan—, y el que tiene comida debe hacer lo mismo. Lk 3,15 La gente estaba a la expectativa, y todos se preguntaban si acaso Juan sería el Cristo. Lk 3,16 ―Yo os bautizo con* agua —les respondió Juan a todos—. Pero está por llegar uno más poderoso que yo, a quien ni siquiera merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con el Espíritu Santo y con fuego. Lk 3,18 Y con muchas otras palabras exhortaba Juan a la gente y les anunciaba las buenas nuevas. Lk 3,20 Bautismo y genealogía de Jesús Herodes llegó hasta el colmo de encerrar a Juan en la cárcel. Lk 3,21 Sucedió que, cuando todos acudían a Juan para que los bautizara, Jesús fue bautizado también. Y, mientras oraba, se abrió el cielo, Lk 5,10 como también lo estaban Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Simón. ―No temas; desde ahora serás pescador de hombres —le dijo Jesús a Simón. Lk 5,33 Algunos le dijeron a Jesús: ―Los discípulos de Juan ayunan y oran con frecuencia, lo mismo que los discípulos de los fariseos, pero los tuyos se pasan el día comiendo y bebiendo. Lk 6,14 Simón (a quien llamó Pedro), su hermano Andrés, Jacobo, Juan, Felipe, Bartolomé, Lk 7,18 Los discípulos de Juan le contaron todo esto. Él llamó a dos de ellos Lk 7,20 Cuando se acercaron a Jesús, ellos le dijeron: ―Juan el Bautista nos ha enviado a preguntarte: “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?” Lk 7,22 Entonces respondió a los enviados: ―Id y contadle a Juan lo que habéis visto y oído: Los ciegos ven, los cojos andan, los que tienen lepra son sanados, los sordos oyen, los muertos resucitan y a los pobres se les anuncian las buenas nuevas. Lk 7,24 Cuando se fueron los enviados, Jesús comenzó a hablarle a la multitud acerca de Juan: «¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña sacudida por el viento? Lk 7,28 Os digo que entre los mortales no ha habido nadie más grande que Juan; sin embargo, el más pequeño en el reino de Dios es más grande que él». Lk 7,29 Al oír esto, todo el pueblo, y hasta los recaudadores de impuestos, reconocieron que el camino de Dios era justo, y fueron bautizados por Juan. Lk 7,30 Pero los fariseos y los expertos en la ley no se hicieron bautizar por Juan, rechazando así el propósito de Dios respecto a ellos.* Lk 7,33 Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan ni bebía vino, y decís: “Tiene un demonio”. Lk 8,51 Cuando llegó a la casa de Jairo, no dejó que nadie entrara con él, excepto Pedro, Juan y Jacobo, y el padre y la madre de la niña. Lk 9,7 Herodes el tetrarca se enteró de todo lo que estaba sucediendo. Estaba perplejo porque algunos decían que Juan había resucitado; Lk 9,9 Jesús alimenta a cinco mil Pero Herodes dijo: «A Juan mandé que le cortaran la cabeza; ¿quién es, entonces, este de quien oigo tales cosas?» Y procuraba verlo. Lk 9,19 ―Unos dicen que Juan el Bautista, otros que Elías, y otros que uno de los antiguos profetas ha resucitado —respondieron. Lk 9,28 Unos ocho días después de decir esto, Jesús, acompañado de Pedro, Juan y Jacobo, subió a una montaña a orar. Lk 9,49 ―Maestro —intervino Juan—, vimos a un hombre que expulsaba demonios en tu nombre; pero, como no anda con nosotros, tratamos de impedírselo. Lk 9,54 Cuando los discípulos Jacobo y Juan vieron esto, le preguntaron: ―Señor, ¿quieres que hagamos caer fuego del cielo para* que los destruya? Lk 11,1 Jesús enseña sobre la oración Un día estaba Jesús orando en cierto lugar. Cuando terminó, le dijo uno de sus discípulos: ―Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos. Lk 16,16 Otras enseñanzas »La ley y los profetas se proclamaron hasta Juan. Desde entonces se anuncian las buenas nuevas del reino de Dios, y todos se esfuerzan por entrar en él.* Lk 20,4 El bautismo de Juan, ¿procedía del cielo o de la tierra?* Lk 20,6 Pero, si decimos: “De la tierra”, todo el pueblo nos apedreará, porque están convencidos de que Juan era un profeta». Así que le respondieron: Lk 22,8 Jesús envió a Pedro y a Juan, diciéndoles: ―Id y haced los preparativos para que comamos la Pascua. Joh 1,6 Vino un hombre llamado Juan. Dios lo envió Joh 1,8 Juan no era la luz, sino que vino para dar testimonio de la luz. Joh 1,15 Juan dio testimonio de él, y a voz en grito proclamó: «Este es aquel de quien yo decía: “El que viene después de mí es superior a mí, porque existía antes que yo”». Joh 1,19 Juan el Bautista niega ser el Cristo Este es el testimonio de Juan cuando los judíos de Jerusalén enviaron sacerdotes y levitas a preguntarle quién era. Joh 1,23 ―Yo soy la voz del que grita en el desierto: “Enderezad el camino del Señor” —respondió Juan, con las palabras del profeta Isaías.
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