Psalm 76

Nueva Versión Internacional (Castilian)

Dios es conocido en Judá; su nombre es exaltado en Israel. En Salén se halla su santuario; en Sión está su morada. Allí hizo pedazos las centelleantes flechas, los escudos, las espadas, las armas de guerra. Selah Estás rodeado de esplendor; eres más imponente que las montañas eternas.[1] Los valientes yacen ahora despojados; han caído en el sopor de la muerte. Ninguno de esos hombres aguerridos volverá a levantar sus manos. Cuando tú, Dios de Jacob, los reprendiste, quedaron pasmados jinetes y corceles. Tú, y sólo tú, eres temido. ¿Quién puede hacerte frente cuando se enciende tu enojo? Desde el cielo diste a conocer tu veredicto; la tierra, temerosa, guardó silencio cuando tú, oh Dios, te levantaste para juzgar, para salvar a los pobres de la tierra. Selah 10 La furia de Edom se vuelve tu alabanza; lo que aún queda de Jamat se vuelve tu corona.[2] 11 Haced votos al Señor vuestro Dios, y cumplidlos; que todos los países vecinos paguen tributo al Dios temible, 12 al que acaba con el valor de los gobernantes, ¡al que es temido por los reyes de la tierra!