Ayuda

Nueva Versión Internacional

1 Sálvame, Dios mío, que las aguas ya me llegan al cuello.
2 Me estoy hundiendo en una ciénaga profunda, y no tengo dónde apoyar el pie. Estoy en medio de profundas aguas, y me arrastra la corriente.
3 Cansado estoy de pedir ayuda; tengo reseca la garganta. Mis ojos languidecen, esperando la ayuda de mi Dios.
4 Más que los cabellos de mi cabeza son los que me odian sin motivo; muchos son los enemigos gratuitos que se han propuesto destruirme. ¿Cómo voy a devolver lo que no he robado?
5 Oh Dios, tú sabes lo insensato que he sido; no te puedo esconder mis transgresiones.
6 Señor Soberano, Todopoderoso, que no sean avergonzados por mi culpa los que en ti esperan; oh Dios de Israel, que no sean humillados por mi culpa los que te buscan.
7 Por ti yo he sufrido insultos; mi rostro se ha cubierto de ignominia.
8 Soy como un extraño para mis hermanos; soy un extranjero para los hijos de mi madre.
9 El celo por tu casa me consume; sobre mí han recaído los insultos de tus detractores.
10 Cuando lloro y ayuno, tengo que soportar sus ofensas;
11 cuando me visto de luto, soy objeto de burlas.
12 Los que se sientan a la puerta murmuran contra mí; los borrachos me dedican parodias.
13 Pero yo, Señor, te imploro en el tiempo de tu buena voluntad. Por tu gran amor, oh Dios, respóndeme; por tu fidelidad, sálvame.
14 Sácame del fango; no permitas que me hunda. Líbrame de los que me odian, y de las aguas profundas.
15 No dejes que me arrastre la corriente; no permitas que me trague el abismo, ni que el foso cierre sus fauces sobre mí.
16 Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor; por tu gran compasión, vuélvete a mí.
17 No escondas tu rostro de este siervo tuyo; respóndeme pronto, que estoy angustiado.
18 Ven a mi lado, y rescátame; redímeme, por causa de mis enemigos.
19 Tú bien sabes cómo me insultan, me avergüenzan y denigran; sabes quiénes son mis adversarios.
20 Los insultos me han destrozado el corazón; para mí ya no hay remedio. Busqué compasión, y no la hubo; busqué consuelo, y no lo hallé.
21 En mi comida pusieron hiel; para calmar mi sed me dieron vinagre.
22 Que se conviertan en trampa sus banquetes, y su prosperidad en lazo.
23 Que se les nublen los ojos, para que no vean; y que sus fuerzas flaqueen para siempre.
24 Descarga tu furia sobre ellos; que tu ardiente ira los alcance.
25 Quédense desiertos sus campamentos, y deshabitadas sus tiendas de campaña.
26 Pues al que has afligido lo persiguen, y se burlan del dolor del que has herido.
27 Añade a sus pecados más pecados; no los hagas partícipes de tu salvación.
28 Que sean borrados del libro de la vida; que no queden inscritos con los justos.
29 Y a mí, que estoy pobre y adolorido, que me proteja, oh Dios, tu salvación.
30 Con cánticos alabaré el nombre de Dios; con acción de gracias lo exaltaré.
31 Esa ofrenda agradará más al Señor que la de un toro o un novillo con sus cuernos y pezuñas.
32 Los pobres verán esto y se alegrarán; ¡reanímense ustedes, los que buscan a Dios!
33 Porque el Señor oye a los necesitados, y no desdeña a su pueblo cautivo.
34 Que lo alaben los cielos y la tierra, los mares y todo lo que se mueve en ellos,
35 porque Dios salvará a Sión y reconstruirá las ciudades de Judá. Allí se establecerá el pueblo y tomará posesión de la tierra.
36 La heredarán los hijos de sus siervos; la habitarán los que aman al Señor.
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