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La Biblia Textual

Artimañas de la ramera

1 Hijo mío, guarda mis dichos, Y atesora mis mandamientos dentro de ti.
2 ¡Guarda mis mandamientos, y vive! ¡Sí! ¡Guarda mi enseñanza como la niña de tus ojos!
3 ¡Átalos a tus dedos, Escríbelos en la tabla de tu corazón!
4 Di a la Sabiduría: Tú eres mi hermana, Y llama a la Inteligencia tu mejor amiga,
5 Para que te guarden de la mujer ajena, De la desconocida de palabras seductoras.
6 Pues cuando desde la ventana de mi casa, Atisbaba entre las celosías,
7 Vi entre los simples, advertí entre los mancebos, A un joven falto de entendimiento,
8 Pasando por la calle, junto a su esquina, Y caminando en dirección a casa de ella,
9 Al crepúsculo, cuando ya oscurecía, En lo profundo de la noche y de las tinieblas,
10 La mujer sale a su encuentro, Taimada de corazón, ataviada de ramera,
11 Bullanguera y desenfrenada, Con pies que no saben estarse en casa,
12 Unas veces en la calle, otras en la plaza, Acecha en todas las esquinas.
13 Se traba de él y lo besa, Y con rostro impúdico le dice:
14 Prometí sacrificios de paz, Y hoy he cumplido mis votos,
15 Por lo cual salí a tu encuentro, Ansiosa de verte, y te he hallado.
16 He tendido mi cama con hermosos cobertores, Recamados con cordoncillo de Egipto.
17 He perfumado mi lecho Con mirra, áloes, y canela.
18 Ven, deleitémonos con caricias hasta el alba, Embriaguémonos de amores,
19 Porque mi marido no está en casa. Ha emprendido un largo viaje,
20 Ha tomado la bolsa del dinero, Y hasta el novilunio no regresa.
21 Lo atrae con la mucha suavidad de sus palabras, Lo seduce con sus labios lisonjeros.
22 Prontamente él va en pos de ella, Como buey llevado al matadero, Como ciervo que se enredó en el lazo,
23 Como ave que se arroja contra la red, Sin saber que en ello le va la vida, Hasta que la flecha le traspasa el hígado.
24 Ahora pues, hijos, oídme, Prestad atención a los dichos de mi boca:
25 No dejes ir tu corazón tras los caminos de aquélla, Ni te extravíes en sus sendas.
26 Porque ella ha dejado un montón de heridos, Y aun los más fuertes han sido por ella muertos.
27 Su casa es un camino al Seol, Que desciende a las cámaras de la Muerte.
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