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La Biblia Textual

El atalaya de Israel

1 Vino a mí palabra de YHVH, diciendo:
2 Hijo de hombre, habla a los hijos de tu pueblo, y diles: Cuando Yo traiga la espada sobre la tierra, si el pueblo de la tierra escoge a un hombre de entre ellos y lo pone por atalaya,
3 y él, divisando la espada que avanza sobre la tierra, da la alarma al pueblo a toque de trompeta,
4 cualquiera que al oír el toque de la trompeta no se aperciba, será responsable de su propia sangre cuando la espada llegue y lo traspase.
5 El sonido de la trompeta oyó, pero no se apercibió: su sangre recaerá sobre él mismo, en tanto que si se hubiera apercibido habría librado su vida.
6 Pero si el atalaya divisa la espada que avanza y no toca la trompeta, y el pueblo no se apercibe, y llega la espada y traspasa a alguno de ellos, éste será tomado por causa de su pecado, pero Yo demandaré su sangre de mano del atalaya.
7 Asimismo es contigo, hijo de hombre. Yo te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte.
8 Cuando Yo diga al impío: ¡Impío, de cierto morirás! y tú no le adviertes de ello para que se aparte de su mal camino, el impío morirá por su pecado, pero Yo demandaré su sangre de tu mano.
9 Pero si tú adviertes al impío para que se aparte de su mal camino, y él no se aparta de su mal camino, él morirá por su pecado, pero tú habrás librado tu alma.
10 Por consiguiente, hijo de hombre, di a la casa de Israel: Vosotros habláis diciendo: Nuestras rebeliones y nuestros pecados están sobre nosotros, y en ellos estamos desfalleciendo. ¿Cómo, pues, viviremos?
11 Diles: ¡Vivo Yo! dice Adonay YHVH, que no me complazco en la muerte del impío, sino en que el impío se vuelva de su camino y viva. ¡Volveos, volveos de vuestros malos caminos! ¿Por qué queréis morir, oh casa de Israel?
12 Y tú, oh hijo de hombre, di a los hijos de tu pueblo: La justicia del justo no lo librará el día que se rebele, y la impiedad del impío no le será estorbo el día que se vuelva de su impiedad, y el justo no podrá vivir por su justicia el día que peque.
13 Cuando Yo diga al justo: Ciertamente vivirás; y él confiado en su justicia llegue a hacer iniquidad, ninguna de sus justicias serán recordadas, sino que morirá por su iniquidad que hizo.
14 Y cuando Yo diga al impío: De cierto morirás; si él se convierte de su pecado, y hace según el derecho y la justicia;
15 si el impío restituye la prenda, devuelve lo robado, y camina en los estatutos de la vida no haciendo iniquidad, ciertamente vivirá, no morirá.
16 Ninguno de los pecados que había cometido se le recordará. Hizo según el derecho y la justicia: ciertamente vivirá.
17 Entonces dirán los hijos de tu pueblo: ¡No es recto el proceder de Adonay! Pero el que no es recto es el camino de ellos.
18 Si el justo se aparta de su justicia, y hace iniquidad, morirá por ello;
19 y si el impío se aparta de su impiedad, y actúa según el derecho y la justicia, vivirá por ello.
20 Sin embargo decís: No es recto el proceder de Adonay. ¡Oh casa de Israel, Yo os juzgaré a cada uno conforme a sus caminos!

El profeta recupera el habla

21 En el año duodécimo de nuestro cautiverio, en el mes décimo, a los cinco días del mes, aconteció que vino a mí uno que había escapado de Jerusalem, el cual decía: ¡La ciudad ha sido conquistada!
22 Esa tarde, antes de llegar el fugitivo, la mano de YHVH había estado sobre mí y había abierto mi boca antes que él llegara a la mañana siguiente, y, abierta mi boca, ya no estuve más callado.

En Jerusalem

23 Y vino a mí palabra de YHVH, diciendo:
24 Hijo de hombre, los que habitan entre aquellas ruinas en la tierra de Israel andan diciendo: Si Abraham, que era uno solo, llegó a poseer la tierra, ¡cuánto más nosotros, que somos muchos, habremos de poseer la tierra!
25 Por tanto, diles: Así dice Adonay YHVH: Coméis con la sangre, alzáis vuestros ojos a vuestros ídolos, derramáis sangre, ¿y vosotros poseeréis la tierra?
26 Confiáis en vuestra espada, cometéis abominación, cada uno de vosotros mancilla a la mujer de su prójimo, ¿y vosotros poseeréis la tierra?
27 Les dirás así: Esto dice Adonay YHVH: Vivo Yo, que los que están en aquellas ruinas de seguro caerán a espada, y al que está en campo abierto lo entregaré a las fieras para que lo devoren, y los que están en las fortalezas y en las cuevas morirán de peste.
28 Convertiré la tierra en desierto y en desolación, y cesará la soberbia de su poderío, y los montes de Israel serán asolados hasta que no haya quien pueda pasar.
29 Entonces sabrán que Yo soy YHVH, cuando convierta la tierra en desolación y desierto, por todas las abominaciones que han cometido.
30 En cuanto a ti, hijo de hombre, los hijos de tu pueblo se burlan de ti junto a las paredes y a las puertas de las casas, y se dicen unos a otros, cada cual a su hermano: ¡Ea, veamos qué palabra nos envía YHVH!
31 Y vienen a ti en tropel, y se sientan delante de ti como pueblo mío, y escuchan tus palabras, pero no las cumplen, porque con sus bocas hacen halagos, pero sus corazones andan en pos de su avaricia.
32 Mira, para ellos eres un coplero de amores, de bonita voz y buen tañedor: oyen tus palabras, pero no las cumplen.
33 Pero cuando venga aquello, y ciertamente viene, sabrán que un profeta estuvo entre ellos.
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